Como paciente de migraña, seguro que alguna vez has tenido que llevar un calendario de migrañas, una herramienta que incluso es obligatoria si estás siguiendo determinados tratamientos.
Pero, más allá de eso, el calendario de migrañas resultará muy útil tanto para ti como para tu neurólogo, ya que va a permitir ver y analizar muchos aspectos de tu enfermedad, encontrar pautas, ajustar tratamientos, y muchas otras funciones.
Pero, vamos a empezar por el principio:
¿Qué es un calendario de migrañas?
Un calendario de migrañas es un papel donde vas apuntando los días que tienes migraña, con, como mínimo, las siguientes características: la intensidad de la migraña, si se trata de migraña “pura” o cefalea tensional o mixta, la medicación que has tomado, y si has necesitado ir a urgencias.
Algunos calendarios incluyen, además, un espacio para escribir los posibles detonantes, las horas de sueño, la zona de la cabeza donde se produce el dolor, la presión atmosférica, etc.
Yo he elaborado un calendario de migraña básico, pero incluyendo detonantes, que puedes descargarte en PDF aquí
Es muy importante que lleves las hojas de los meses correspondientes a cada visita con el neurólogo. Lo que yo hago es duplicarlas, y así me quedo siempre con una copia. Bueno, realmente antes no lo hacía, hasta que me di cuenta de lo útil que me sería poder comparar los calendarios con los diferentes tratamientos que he seguido…
¿Cómo rellenar el calendario de migrañas?
¡Bien! Ésta es la pregunta del millón. ¿Cómo relleno mi calendario de migrañas? Algunos apartados no presentan dudas, como la fecha, la medicación que has tomado, o si has necesitado acudir al servicio de urgencias (por cierto, abro paréntesis para decirte que en una próxima entrada te explicaré cuándo debes ir).
Pero hay otros recuadros donde vienen las complicaciones. Vamos por orden. ¿Cómo sé qué es una migraña y qué es una cefalea tensional? Pues a veces es complicado distinguirlas, sobre todo si aparecen juntas. Y, además, el “problema” es que no todas las personas migrañosas tenemos los mismos síntomas. Pero sí hay algunos comunes.
Así, la migraña se caracteriza por cursar con dolor de cabeza moderado o intenso, normalmente hemicraneal (es decir, un solo lado de la cabeza), pulsátil, y que empeora con la actividad física. Además, debido a la alta sensibilidad del cerebro de la persona migrañosa (algo ya evidenciado científicamente en los últimos años) suele ir acompañada de síntomas como fotofobia (intolerencia a la luz), fonofobia (molestan el ruido) y/o osmofobia (sensibilidad a los olores), y en muchas ocasiones de náuseas y vómitos.
(NOTA: Es probable que, mientras lees esto, pienses que tú, además, tienes otros síntomas y comorbilidades, pero estoy tratando de enumerar los más comunes.)

Por el contrario, una cefalea tensional suele provocar dolor en toda la cabeza, o en forma de banda por la frente, o incluso nuca. Pero no se acompaña de fotosensibilidad, ni de náuseas, ni le afecta el movimiento o actividad física. ¡Ojo! Eso no significa que no sea doloroso, ya que puede llegar a serlo mucho, sobre todo porque a veces se nota como mucha presión.
En muchas ocasiones, podemos tener una cefalea mixta, coincidiendo migraña con tensional. Yo, en esos casos, en mi calendario pongo “migraña + cefalea”. Y mis neurólogos lo consideran correcto.
Dejando esto más o menos claro, viene lo más complicado. Hay una escala para puntuar la intensidad de mi migraña de 1 a 10. ¿Cómo lo hago?
La escala numérica de intensidad del dolor aplicada a la migraña
Los médicos y enfermeras utilizan diferentes escalas para medir la intensidad del dolor. Una de ellas, es la numérica, donde valoramos de 1 (menos dolor) a 10 (máximo dolor). Pero, ¿cómo saber cuánto es un dolor de intensidad 5 o de intensidad 8?
Cuando estamos en plena crisis, solemos tender a pensar que nuestro dolor es el peor del mundo. Pero, en frío, sabemos que no siempre es así. Por eso, yo también suelo esperar a “mejorar” un poco antes de rellenar el calendario.
He leído mucha información sobre esta escala numérica, y me he permitido la licencia de adaptarlo a la migraña. Y te lo voy a explicar con un cuadro muy gráfico de propia elaboración.

Como puedes ver, el dolor es soportable hasta el nivel 3. A partir de 4, empieza a entorpecer tus tareas cotidianas Desde intensidad 6, pasa a ser fuerte y ya no puedes hacer nada… Y desde 8, ya no aguantas más. El dolor 10 es muy difícil, por no decir imposible, de alcanzar. Los médicos y enfermeras lo definen como el peor dolor que puedas imaginar.
Espero que este cuadro te ayude a poder valorar numéricamente la intensidad de tu dolor, a la hora de rellenar los calendarios de migraña.
Los desencadenantes
Aunque los calendarios más sencillos no los incluyen, para mí es fundamental que incluya los posibles desencadenante. Y digo “posibles” porque, a base de mirar luego las coincidencias –de ahí la importancia de llevar el calendario– podrás dar con la tecla.
En ese espacio, pon todo lo que consideres que puede haber disparado tu migraña: cambios meteorológicos, cambios hormonales (por ejemplo, durante la menstruación o en la fase de ovulación), la falta de sueño o el exceso del mismo, el consumo de alcohol o cafeína, el estrés (épocas de mucho trabajo o algún disgusto familiar fuerte), acudir a un lugar con luz muy blanca e intensa, o a un evento con ruidos estridentes, cambios en nuestras rutinas y horarios… Todo lo que se te ocurra.
¿Por qué hacer esto? Como suele decir el neurólogo Jesús Porta-Etessam, “la migraña no existe; existen pacientes con migraña”. Y así es: cada persona que padecemos migraña, al igual que no siempre mostramos los mismos síntomas, detectamos diferentes desencadenantes. En mi caso, por ejemplo, el calor me hace aparecer la migraña, pero conozco pacientes a las que les pasa justo lo contrario, y no soportan el frío.
Finalizo este amplio post comentándote que otros calendarios más extensos incluyen también la posibilidad de escribir qué métodos usaste para aliviar la migraña y si fueron efectivos. Todas las personas migrañosas tenemos nuestros trucos (los míos te los contaba aquí). De todas formas, en mi calendario –que puedes descargar más arriba– no incluso este apartado porque considero que esos métodos se los puedes comentar directamente a tu neurólogo, al igual que explicarle si la medicación te ha sido o no eficaz, algo que tu médico puede comprobar viendo si fuiste capaz de interrumpir tu episodio o si ha durado más días.
Déjame en comentarios alguna de tus experiencias rellenando el calendario, y por qué te ha resultado útil (o no) rellenarlo.


Gracias por tu ayuda. Soy nuevo en esto de la migraña. Hasta leer tu post me pensaba que el médico se estaba equivocando de diagnóstico ya que tengo también una protrusión entre la C3 y C4 que toca un nervio de la cabeza, pero al leer tus posts he visto que tengo muchos síntomas de los que describes.
Lo que en mi trabajo se combina el esfuerzo y mirar pantallas, con lo cual no se cómo acabará la cosa.
Gracias, Rafa.
Yo tengo la teoría (nada científica… je) de que las cervicales y la migraña se retroalimentan, porque cuando se me carga mucho la zona, aparece la migraña. Y, al mismo tiempo, la migraña también contractura toda esa zona. No sé si has probado alguna vez electropunción en un fisioterapeuta especializado en neurología; a mí me funciona bastante. Y cuando hay algún nervio pinzado o sensibilizado suele funcionar bien…
En cuanto a lo de mirar pantallas, yo tengo el filtro f.lux, que mitiga bastante la luz blanca. Es gratis, por probarlo no pierdes nada. ¡Un saludo y ánimo!